
Lyaman Mammadli, de 19 años, se quitó la vida días después de su boda, luego de que la familia de su esposo la humillara por el vestido que eligió para la ceremonia. La familia consideró el atuendo, un vestido blanco sin mangas y con los hombros descubiertos, “vergonzoso” y “provocador”. El padre de la joven, Murad Bayramov, declaró que Lyamanestaba feliz con la boda y que eligió el vestido por su propia voluntad. Sin embargo, la situación se volvió insostenible cuando los reproches continuaron al día siguiente en reuniones familiares. “No soportó la humillación”, afirmó Bayramov, en referencia a la presión que sufrió su hija.
Las autoridades azerbaiyanas abrieron una investigación penal para determinar si la violencia verbal y psicológica ejercida por la familia del novio pudo incidir en su decisión de suicidarse, lo que podría constituir un delito de incitación al suicidio.
El caso ha generado indignación en redes sociales y medios internacionales, y ha puesto de relieve los desafíos que enfrentan muchas mujeres en sociedades conservadoras, donde la apariencia y la conducta pueden ser objeto de juicios severos. Organizaciones de derechos humanos, como Amnesty International, han señalado que la violencia contra las mujeres en Azerbaiyán sigue ocurriendo con casi total impunidad.
