
Un inesperado operativo policiaco interrumpió una fiesta de Halloween en Playa del Carmen, Quintana Roo, luego de que una madre, al creer que su hija había sido secuestrada, rastreara su ubicación y descubriera que se encontraba en una casa repleta de jóvenes. Los hechos ocurrieron durante el fin de semana en una vivienda particular del fraccionamiento Misión del Carmen, donde se congregaron más de 200 adolescentes, varios de ellos menores de edad, disfrazados y con bebidas alcohólicas.
Según versiones difundidas en redes sociales, la mujer reportó al número de emergencia 911 la supuesta desaparición de su hija de 15 años, a quien localizó mediante la señal GPS de su teléfono celular. Al llegar con apoyo de elementos de la Policía Municipal, descubrió que no se trataba de un secuestro, sino de una fiesta clandestina.Testigos aseguran que la madre ingresó desesperada al inmueble, acompañada de los uniformados, y al encontrar a su hija en aparente estado de ebriedad, la sacó del lugar entre la sorpresa y el enojo de los asistentes.
Tras el incidente, la policía clausuró la reunión por consumo de alcohol entre menores y por no contar con los permisos correspondientes. Aunque las autoridades de Solidaridad no han emitido un comunicado oficial, los videos del momento se viralizaron en redes sociales, generando debate sobre la responsabilidad de los padres y los riesgos de este tipo de eventos. La madre, visiblemente afectada, pidió a otros padres estar atentos a las salidas de sus hijos y evitar tragedias que podrían prevenirse con vigilancia y diálogo.
