
El incendio que arrasó la tienda Waldo’s de Hermosillo el sábado pasado dejó 23 muertos, entre ellos tres madres y sus hijos: Maribel, Zelma y Karla. Sus nombres se convirtieron en símbolo del dolor que envuelve a una ciudad entera.Maribel Castro acudió al local junto a sus dos hijos, Francisca Guadalupe, de 24 años y con ocho meses de embarazo, y Alejandro, de 11. Ninguno logró salir con vida.
“Perdóname por no haber alcanzado a salvarte… eras, eres y siempre serás el amor de mi vida”, escribió el esposo de Francisca en redes sociales. Zelma Adilene Quintero Rojas, enfermera, murió junto con sus pequeños Danna Alejandra, de 8 años, y Rafael Alejandro, de apenas un año y diez meses.
Karla Cota Aguilar, originaria de Sinaloa, también perdió la vida; trabajaba en la comunidad Miguel Alemán para sacar adelante a sus dos hijos, de seis y nueve años. El fuego consumió más que paredes y mercancía: destruyó familias enteras. Mientras las autoridades investigan las causas, las cruces frente a la tienda se llenan de flores, velas y peluches. Son el reflejo del amor que no muere y del reclamo de justicia para quienes nunca debieron morir así.
