
En la tarde del sábado 1 de noviembre, una mujer fue víctima de un asalto a mano armada en los alrededores del Cerro Lambaré, barrio de Jukyty, Asunción. Cuatro adolescentes, entre 13 y 17 años, rodearon a la víctima, la amenazaron con un arma blanca y se llevaron su bolso que contenía un celular, una tablet, documentos personales y dinero.
Agentes de la Comisaría 13ª Metropolitana respondieron con un rastrillaje que permitió capturar de inmediato a dos de los menores con los objetos robados en su poder. Horas más tarde ocurrió un hecho inédito en esa dependencia; dos madres se presentaron voluntariamente con sus hijos de 13 y 14 años para entregarlos. La actitud, según la policía, es poco común. “Queremos que paguen por lo que hicieron”, declararon las mujeres.
Los cuatro adolescentes quedaron bajo resguardo de la comisaría y serán presentados ante un juez de menores en los próximos días para definir su situación jurídica. Este episodio no solo refleja el deterioro de la seguridad en zonas urbanas de Paraguay, sino también la crisis familiar que empuja a menores al delito y obliga a los propios padres a intervenir.
