
En la temporada de Día de Muertos se dispara la creatividad y los precios de los panes de muerto en la Ciudad de México. Una de las más destacadas es la de Pastelería Suiza, inaugurada en 1942 por el pastelero catalán Jaime Bassegoda. Durante esta temporada, ofrecen una versión gigante del pan de muerto relleno de nata que puede rendir hasta para 20 personas y cuesta 1 480 pesos, mientras la presentación más pequeña va desde 60 pesos.
El deseo de tradición y calidad acompaña al alto precio: la receta conserva masa esponjosa con aromatización de azahar y azúcar, relleno de nata montada, y está ligada a un establecimiento con más de 80 años de operación. ¿Vale la pena pagar 1 480 pesos? Depende del criterio. Es un producto artesanal de alta gama, en un local histórico, lo que agrega valor. Puede convertirse en pieza central para una reunión grande o una ofrenda, más que un pan común. La experiencia de compra y prestigio de la marca pesan en el costo.
Sin embargo 1480 pesos equivale al precio de muchas comidas para varias personas; el costo por ración puede ser alto. Si el pan queda sin consumirse totalmente o pierde frescura, el gasto pierde sentido. Para un consumidor promedio, puede resultar excesivo frente a versiones más económicas que cumplen la misma función.
