
La crisis política entre México y Perú volvió a encenderse luego de que el gobierno mexicano otorgara asilo político a Betssy Chávez, ex primera ministra y aliada del expresidente Pedro Castillo, acusada de haber participado en el intento de golpe de Estado de diciembre de 2022. El canciller peruano, Hugo de Zela, anunció oficialmente la ruptura de relaciones diplomáticas con México al considerar que la Embajada mexicana en Lima intervino en asuntos internos del país. Según explicó, Chávez ingresó a la sede diplomática para solicitar protección argumentando persecución política.
Chávez, de 36 años, abogada y originaria de Tacna, fue ministra de Cultura, de Trabajo y jefa del Consejo de Ministros durante el mandato de Castillo. En 2023 fue detenida bajo cargos de rebelión y conspiración, pero el Tribunal Constitucional determinó que su detención fue arbitraria. Tras quedar en libertad, denunció hostigamiento y amenazas antes de refugiarse en la Embajada mexicana.
Desde el gobierno de Claudia Sheinbaum se argumentó que el asilo responde a una “tradición humanitaria y de no intervención”, mientras que Lima acusa a México de apoyar a un grupo político señalado de atentar contra la democracia peruana. Aunque la ruptura afecta las relaciones diplomáticas, De Zela aclaró que los servicios consulares permanecerán activos. Sin embargo, expertos advierten que la tensión podría escalar si Perú solicita la extradición de Chávez o si México rechaza su entrega.
